domingo, julio 23, 2006

Superman returns


¡Vamos Super!

Por fin voy a hablar de la que es, según mi parecer, la película más esperada del verano. Vuelve el Hombre de Acero y lo hace por la puerta grande. Son tantas cosas las que contar sobre la película y lo que la rodea que más vale armarse de paciencia para leer lo que viene a continuación.

La historia, salvo matices, es un calco del Superman de Richard Donner y no han tenido la decencia de reconocer que era un remake. Mala señal. Ya han salido los nostálgicos de turno para sacudir a esta película, aprovechando ese aire de remake para hacer comparaciones. Que si él no es Christopher Reeve, que si ella es una sosa, que si Spacey aburre, que bla bla bla. Dejemos claro qué clase de película estamos viendo: se trata de la resurrección cinematográfica de Superman, tras la entrañable pero olvidable Superman III y la infumable Superman IV. El objetivo es que las nuevas generaciones vuelvan a vivir con emoción las aventuras del superhéroe del calzón rojo. Estos talibanes del Superman original son iguales que los que demonizaban al Jar-Jar Binks de La amenaza fantasma sólo porque no era como el Chewbacca que ellos habían visto en su niñez, y no parecen comprender que similares reacciones de rechazo también se produjeron en el estreno de la trilogía original. La nostalgia es mala consejera a la hora de juzgar una película. Para gustos, los colores. Habrá gente a la que le guste el primer Superman y aborrezca a esta nueva versión, y habrá otros que se carcajeen viendo el Superman setentero con sus cables y dando vueltas a la Tierra para retroceder en el tiempo (menos mal que no se les ocurrió poner esto en la nueva versión).

Tras marcar terreno vamos al grano. La película arranca en un punto posterior a Superman II. Nuestro héroe se ha ido a buscarse a sí mismo entre las ruinas de Krypton. Cuando vuelve, descubre con horror que la gente ha aprendido a vivir sin Superman, que Lois Lane se ha liado con otro y tiene un hijo, y que ella pasa de Superman. Mientras tanto, Lex Luthor ha aprovechado su ausencia para salir de la cárcel, recuperar su riqueza e idear un plan malvado para derrotar al protagonista.

La película es todo un homenaje a Superman. Desde la voz en off de Marlon Brando, los títulos de crédito iniciales, la música de John Williams (sí, la de tin to nin ton, tin to ninnnn), el aire intemporal de los decorados y vestuarios... Vamos, que tiene todo para ganarse al fan de Superman. Por supuesto, los efectos especiales son espectaculares y ofrecen una demostración de los poderes del kryptoniano hasta ahora nunca vista, con lo que engancha al público palomitero. El hecho de tener a Bryan Singer al cargo es garantía de calidad en los acabados. No obstante, le falta algo, un puntillo para ser redonda.

¿Dónde está el problema? Analicemos el reparto. Él (Brandon Routh) está bien como Superman aunque no se le da tiempo para lucirse como Clark Kent (lástima, porque siempre suele ser de lo mejor). Kevin Spacey está bastante convincente como Lex Luthor, y esto es importante, pues los malos siempre suelen ser lo mejor de las películas de superhéroes. Los secundarios son los más logrados, tanto Perry White como Jimmy Olsen (muy bueno). El niño algo repelente. El problema está tal vez en ella (Kate Bosworth) como Lois Lane. Sí, muy mona y todo eso pero no se percibe el aire neurótico y estresado de esa reportera intrépida e incisiva. Sin embargo, para las escenas románticas está mejor.
El otro problema está en la duración. Dos horas y media para esta clase de filme resultan excesivas. Pero a mí me asaltan dudas, ¿qué quitar exactamente? Mucha gente se cargaría el final del hospital, pero a mí me gusta bastante (simbolismos aparte). Tal vez la parte del hidroavión y el barco hubiese sido mejor dejarla para otro día y dar más tiempo al enfrentamiento Superman-Luthor que luego se echa algo de menos.

Dejando estos importantes detalles a un lado, nos encontramos ante una película con buenas perspectivas. Es casi seguro que, de tenerla, su secuela será un película redonda porque sus responsables (si son los mismos) aprenderán de sus errores. Algo parecido sucedió con Spiderman: a la primera parte le faltaba un hervor, pero la segunda recuperó el espíritu de nuestro trepamuros favorito.

  • NOTA: 7,5/10
  • Lo mejor: todos los homenajes al Superman clásico.
  • Lo peor: demasiado larga. Puede aburrir al público no preparado.
PD: aprovecho estas líneas para comparar los dos Supermanes (setentero y actual). Del original me gusta mucho toda la primera parte, con Brando y Glenn Ford, y las primeras apariciones de Superman en Metrópolis. Luego está la parte del final dando vueltas a la Tierra que nunca he llegado a comprender cómo pudieron cagarla de esa forma. De esta nueva versión me gusta más el aire romántico (también presente en el original) y la forma (algo retorcida, eso sí) de dar una nueva vuelta a la historia.
Estoy deseando ver una pelea entre Superman y el General Zod con los efectos especiales actuales.

sábado, julio 22, 2006

Love actually


Inyección de amor y buen rollo.

Hay una serie de películas que no pueden clasificarse en buenas o malas. Son aquellas películas que uno ve con una sonrisa en la boca. Son aquellas películas en las que uno sale del cine mejor de lo que entró y mira de otra manera a la gente que le rodea. Son las películas
bonitas. Los ejemplos más paradigmáticos pueden ser ¡Qué bello es vivir!, La vida es bella o Amélie. A muchos les pueden parecer empalagosas, algo ñoñas y con el final feliz conocido de antemano. Claro que, al parecer, dicha gente prefiere sórdidos dramas, con trágicos finales que generan una desazón al abandonar la sala. En fin, obviamente Love Actually es una de esas películas bonitas.

El tema de la película es claro: el amor. Se nos muestra las distintas facetas del amor a través de una serie de historias donde se lucen los actores más famosos del cine británico y con una banda sonora cuidadosamente elegida para ser el regalo perfecto en Navidades o San Valentín.
En esta clase de películas con varias historias siempre hay unas mejores que otras. Personalmente, mis preferidas son la del escritor y la portuguesa, y la de la terapia amorosa entre un padre y su hijo de once años. No obstante, el resto de historias no desmerecen y se enlazan bastante bien unas con otras.

El reparto es estelar: Hugh Grant, Alan Rickman, Liam Neeson, Keira Knightley, Laura Linney, Emma Thompson, etc. Todos están bien pero hay uno que me llama la atención: Hugh Grant, que hace de... Hugh Grant; bueno, hace de Primer Ministro (O_o) que se enamora de una empleada de Downing Street. ¡Joder! Este tío no cambia de registro ni a tiros.

El director es el mismo que el de
Cuatro bodas y un funeral (otra película bonita) y la comparación resulta inevitable. Love Actually es bastante parecida en el concepto y en el humor pero siempre está un escalón por debajo ... le falta algo, no termina de rematar. Tal vez sea porque en el fondo sea más predecible de lo deseable y que algunas historias sean relativamente tópicas o por contra, que sean poco creíbles.

En cualquier caso, es una película totalmente recomendable: una buena terapia de amor. Como muestra, una de las frases de la película: “Cuando los aviones se iban a estrellar con las Torres Gemelas todo el mundo que viajaba dentro envió mensajes de amor, nadie envió mensajes de odio”.

  • NOTA: 7/10
  • LO MEJOR: que una película actual acabe con “The End” (el famoso “Te end”) es de agradecer.
  • LO PEOR: ¿qué imagen tienen los ingleses de los portugueses? ¡Por favor! Miedo me da pensar la que tienen de los españoles.

martes, julio 11, 2006

El Señor de la Guerra


Si en el mundo hay un arma para cada 12 personas, ¿cómo se arman las otras 11?

Cada cierto tiempo surcan la cartelera películas incómodas, que denuncian una realidad que no queremos ver, que nos dejan un desasosegante nudo en el estómago que tarda mucho tiempo en irse. En esta ocasión, se trata del tráfico ilegal de armas, uno de los principales combustibles que mantienen vivas esas guerras olvidadas del Tercer Mundo.

La película traza un retrato del tráfico ilegal de armas a través de las peripecias de Yuri Orlov (Nicolas Cage), un inmigrante ucraniano en los Estados Unidos. Se muestra su ascenso, triunfo y posterior miseria moral, mientras por la pantalla vemos desfilar toda suerte de policías y militares corruptos, niños soldado, dictadores sin escrúpulos y políticos de toda calaña.

El arranque es brillante. Se nos muestra el proceso que sigue una bala desde su fabricación - cuando sólo es una chapa de metal - hasta terminar en el cargador de un AK-47, que la incrusta en la cabeza de un joven soldado en las calles de Monrovia. Después se va mostrando un compendio de lujo y degeneración moral a través de un hombre que, como él muy bien dice, se le da bien vender armas. La película tiene ritmo y no se hace pesada en ningún momento, además destila un humor negrísimo, por parte del protagonista, cínico hasta la extenuación. Y cuenta con secuencias memorables, como el arranque antes mencionado o la del desmontaje del avión.

Sin embargo, la película cuenta con dos defectos que la hieren gravemente. Por un lado, la historia del protagonista (sus amores, la relación con su hermano) siempre parecen paréntesis incómodos entre la historia principal del tráfico de armas. Por otro lado, está la denuncia, donde no cuenta nada nuevo y que se reserva el meollo del asunto para el final, dejando la denuncia coja, sacrificada frente a la búsqueda de una película redonda. No obstante esto sirve para mostrar de manera indirecta, a la chusma que está desangrando África, a esa clase dirigente que sólo se preocupa por satisfacer su ego y que demuestran una alarmante falta de aprecio por la vida humana. En suma, podemos decir que la película cumple con lo esperado aunque deja la sensación de no querer atreverse a levantar las alfombras. Lástima.

  • NOTA: 7/10
  • Lo mejor: los títulos de crédito iniciales y el humor negro (demasiado negro para mucha gente).
  • Lo peor: al final parece que dispara con balas de fogueo. Nicolas Cage siempre tiene la misma cara.

lunes, julio 10, 2006

Cars


Cine de toda la vida renderizado.

Pixar lleva demostrando su maestría en el cine de animación digital durante estos años. Pero es que además saben contar historias de las de antes, de las que parece que ya no se hacen. Es ahora con Cars cuando efectúan un salto mortal, un arriesgado equilibrismo, pues a priori resulta complejo extraer expresividad y humanizar a esas máquinas de cuatro ruedas. No obstante, Pixar lo logra de nuevo y con creces.

La historia es bastante tópica. Nuestro héroe, joven y egoísta, engullido por la espiral de la fama, termina por casualidad en un pueblo perdido en medio del desierto. Allí, rodeado de pintorescos personajes, se descubrirá a sí mismo, aprenderá a ser mejor persona y de paso ayudará a los demás a ser más felices. Está la chica, el amigo gracioso, los secundarios cómicos, y el anciano maestro con un oscuro pasado.

En esta película se funden dos vías claramente definidas. Por un lado la película es un alegato a los coches como elemento de descubrimiento personal o como suministrador de libertad: la sensación de velocidad se consigue desde el primer segundo, las escenas de paseo en la carretera del desierto son maravillosas, sacadas de un anuncio de ¿Te gusta conducir? Se nota la pasión y el amor a los coches de quien firma la película. Y por otro lado está la mirada nostálgica, a la búsqueda de una América (y de un mundo) que ya no existe. Un mundo donde la gente no tiene prisa, donde la gente se saluda por la calle o se para a charlar educada o amablemente. Esta melancolía se refleja en la Ruta 66, la famosa carretera que atraviesa el pueblo de Radiador Springs, y que se suma en el abandono por la construcción de una fría e impersonal autopista, donde la gente circula sin admirar la maravillosidad del paisaje.

Pese a abordar temas manidos, la película siempre deja lugar a la sorpresa, bien por su fino humor (apto para todos los públicos), por su perfección técnica o por todos los detalles casi imperceptibles de este mundo animado. Es probable que mucha gente no aprecie estos matices y que la película le resulte monótona, e incluso excesivamente moralista. Pero estamos ante cine de toda la vida, del verdadero cine de los sábados por la tarde, preparado para el disfrute de toda la película. Éstas eran las premisas de partida de Cars y las cumple a rajatabla. Teniendo esto en mente nadie puede sentirse decepcionado. Una película con corazón escondida bajo el capó de relucientes coches de carreras.
  • NOTA: 8,5/10
  • Lo mejor: las escenas de velocidad y la perfección técnica en los paisajes. Los desternillantes títulos de crédito finales.
  • Lo peor: las típicas cancioncillas Disney y que se puede hacer un poco larga a la mitad.
  • Obs.: en el doblaje español hay muchas voces conocidas pero que pasan casi desapercibidas por lo poco que hablan. Mención especial para Antonio Lobato haciendo de locutor muy muy dignamente.

jueves, junio 29, 2006

El final de Harry Potter

Supongo que todo el mundo ya estará enterado de la noticia: según palabras de la propia Rowling, un personaje se salva, pero otros dos mueren.

Enigmático, ¿verdad? No queda claro si se refiere a los tres personajes principales (Harry, Ron, Hermione), o si en el saco entran también otros personajes capitales de este universo mágico. Se da por descontado que el número de muertes de personajes de medio pelo va a ser considerable, porque es la batalla definitiva entre las dos facciones del mundo mágico y porque asistiremos al combate final entre el Señor Tenebroso, el mago más grande de todos los tiempos, y el Niño que Sobrevivió (bueno, dicho así no parece un combate tan increíble).

Desde aquí voy a intentar hacer cábalas sobre los posibles candidatos a diñarla. Quiero advertir que muchas de mis elucubraciones están basadas en acontecimientos acaecidos en el sexto libro, "Harry Potter y el misterio del Príncipe", y que por tanto la cantidad de spoilers es no despreciable. Es más, voy a dar datos con pelos y señales por lo que son spoilers de 10 en la escala de Richter. Avisados estáis.

¡¡¡¡¡¡SPOILERS!!!!!!

NO SIGAS LEYENDO SI NO QUIERES ENTERARTE DE LO QUE PASA EN EL SEXTO LIBRO

DE VERDAD, NO MERECE LA PENA. LEER EL LIBRO ES MÁS DIVERTIDO

¿PERO CÓMO HAY QUE DECIRLO? SI SIGUES NO TE LO PERDONARÁS NUNCA

EN FIN, ALLÁ TÚ.


Se asume un final feliz para todos los no-simpatizantes de Voldemort y más tras el desasosegante final del sexto libro. ¡Qué mierda que muriese Dumbledore! (esto para los bobos que no saben hacer caso a los avisos de spoiler)
  • Harry Potter. Esto sería como apostar que Brasil va a ganar el Mundial. Es probable acertar. Reconozcámoslo: desde que leímos el primer libro sabíamos que le quedaban seis más. Claro que sus escarceos amorosos con Ginny pueden complicar las cosas. ¡Pobre chiquilla! No se descarta una muerte doble.
  • Hermione Granger. Es el ojito derecho de Rowling. Más de uno la mataría por repelente, pero en el sexto libro ha cambiado (como casi todos los personajes). Nuevamente el factor amoroso con Ron complica las cosas. No se descarta que sea la persona que encuentre la clave mágica para acabar con Voldemort... buscando en un libro o en su defecto en un pergamino.
  • Ron Weasley. Esto sería como apostar que Alemania va a ganar el Mundial. Tiene todas las papeletas para lo que los expertos llaman "muerte heroica" con emocionante declaración de amor. Desde aquí esperamos que al menos consiga algo con Hermione de una vez por todas.
  • Severus Snape. Esto sería como apostar que España no va a ganar un Mundial. El asesinato de Dumbledore ya lo ha condenado. Ahora está por ver si morirá como sucia rata traidora o como héroe trágico encargado de trabajos imposibles.
  • Peter Pettigrew. Este lleva tres libros muerto. Sólo hace falta saber cúantas páginas hay que leer para verlo fiambre. No obstante algo hará, recordemos que le debe una a Harry.
  • Draco Malfoy. Todos los que han leído cinco libros querrían verlo sodomizado en Azkabán, pero sus lágrimas en el sexto libro pueden hacernos dudar. Creo que no morirá y que se pasará a los buenos.
  • Lucius Malfoy. Lo mata Arthur Weasley con un cepillo de dientes eléctrico ("curioso invento muggle" dirá).
  • Ginny Weasley. Ya sufrió con el diario de Tom Sorvolo Ryddle. Sufrirá con Harry. No la veo ni me gustaría verla muerta. Para más información, véase el punto Harry Potter.
  • George y Fred Weasley. Si Rowling los mata, la mato yo a ella. Sería de agradecer que alguna de sus bromas sacase a nuestros héroes de una muerte definitiva, o que fuese clave en la derrota de Voldy.
  • Neville Longbottom. La gran incógnita. ¿Qué pasará con él? Algo gordo supongo. Es sin duda, uno de los enigmas más importantes que se desvelarán en el libro. No me juego mis TIMOS en Aritmancia ni Adivinación en dar un pronóstico para el amigo Neville.
  • Voldemort. Muere y bien muerto. Rowling ha dicho una y mil veces que no habrá más de siete libros, por lo que no tiene sentido pensar en que pudiese sobrevivir de algún modo. Esto también induce a pensar todavía más en la muerte de Harry.
Ahora no se me ocurren más personajes importantes susceptibles de morir. En cualquier caso, si se me ocurre algo ya lo iré poniendo. Eso sí, quien sea sensible que vaya preparando el pañuelo para leer el librillo.

miércoles, junio 21, 2006

El periodismo, esa profesión

Existen dos profesiones en las que tengo una descofianza absoluta. La primera son los políticos y la segunda son los periodistas. No es mi intención generalizar pues en toda profesión existen buenos y malos profesionales. Cuando hablo de los políticos me refiero a esa gente profesional de la política y que no saben vivir de otra cosa, todo lo contrario de esos concejales o consejeros de pueblos y ciudades pequeñas, pluriempleados del poder público. Del mismo modo, al referirme a los periodistas hablo de los opinadores y pontificadores profesionales, tertulianos, directores de periódico y demás repartidores de moral y ética.
Como mi intención hoy no es meterme en temas políticos, no hablaré de los políticos ni de los periodistas estrella y me centraré en un subgrupo periodístico, tremendamente pernicioso y que arrastra todos los vicios de sus mal llamados hermanos mayores: los periodistas deportivos.

El gran error de todos los periodistas deportivos es que se sitúan (o pretenden situarse) en una dimensión superior al deporte, pensando que pueden tratarlo mejor que los propios deportistas. Muchos de estos periodistas no han vivido el mundo de la alta competición, y los que lo han hecho lo olvidan pronto. Al situarse en un plano supuestamente más elevado, creen que tienen la capacidad de dirigir a las masas, siempre aborregadas por el deporte. Y olvidan el periodismo. Son capaces de mezclar sin pudor el amarillismo con la pretendida opinión reflexiva. Se contagian de las pasiones enfermizas y las plasman en sus respectivos panfletos. Desprestigian géneros tan válidos como la crónica o el editorial. Y lo que es lo peor de todo: abandonan cualquier vestigio de ética u objetividad.

Por si todo esto fuese poco, los periodistas invaden tanto el deporte hasta convertirse en su jugo gástrico: necesario, pero altamente corrosivo si no se toman las medidas adecuadas. Existen periodistas estrellas, que arrastran a la masa, que deciden los fichajes o las retransmisiones deportivas, que siembran el resquemor entre equipos o directivos, que juegan con las más bajas pasiones del aficionado... y que están acabando con el deporte. Periódicamente se avistan vientos de renovación, pero sólo son aires que se llevan un polvo para traer otro. Antes fueron de naranja, ahora son de pueblo y comparten vicios y manías.

Son los periodistas de esta calaña los que contribuyen a convertir un entretenido pasatiempo o ejercicio físico en cuestiones de vida o muerte y los que consiguen sacar de quicio a gente que no puede o no quiere pensar por sí misma. Y todo esto no hace más que aumentar el aborregamiento general. Disfrutar, practicar y vivir el deporte es maravilloso pero siempre en su justa medida, y manteniendo a estos personajes fuera del pedestal al que ellos mismos se han subido, sin preguntar a nadie y sin pedir permiso.

Para terminar. En la película El mejor (gran película deportiva) existe un diálogo magnífico entre el protagonista, Roy Hobbs (Robert Redford), y un periodista deportivo, Max Mercy (Robert Duvall), que se la tiene jurada. No se podía decir de mejor manera:

ROY. Still dogging me, huh, Max?
MAX. End of the road, Hobbs.
ROY. You wanna hear what I think our chances are?
MAX. You read my mind.
ROY. That takes all of three seconds.
MAX. They come and they go, Hobbs. They come and they go. I'll be around here longer than you or anybody else here. I'm here to protect this game.
ROY. Whose game?
MAX. I do it by making or breaking the likes of you.
ROY. Did you ever play ball, Max?
MAX. No, never have. But I make it a little more fun to watch, you see. And after today, whether you're a goat or a hero...
...you're gonna make me a great story. See you around.


Y si alguien quiere ver una buena película de periodistas, le recomiendo Primera plana del grandísimo Billy Wilder. Es más, si quiere pasar una tarde feliz, que vea cualquier película de Billy Wilder.

martes, junio 20, 2006

Al Sr. Trepador la noche le resbala

A estas alturas el grupo ya lo conoce todo el mundo, al menos conoce una canción suya. Son los que han compuesto la canción del mundial para la cadena televisiva Cuatro. Han entrado con fuerza bajo la tutela de Alejo Stivel, antiguo componente de Tequila, y han llegado para dar una vuelta de tuerca más al pop-rock español. Siguiendo un poco la línea marcada por El Canto del Loco aparecieron Pereza, rompiendo un poco con unas letras más buscadas, y ahora el Sr.Trepador sube un escalón más con letras y guitarra un poco más rockeras y elaboradas, aunque sin la experiencia de los anteriores.

De Sevilla vienen e incluso el acento del cantante (Óscar) se hace notar en sus canciones y le da un toque diferente (que me sirvió para, al escucharlos la primera vez en la radio, saber que lo que estaba escuchando no era Pereza). Una apuesta por canciones que no pretenden ser más de lo que dicen (así explican ellos el título de su primer disco : “Aforismos Invertebrados”), una guitarra (Pablo) algo guerrera, de calle y que se atreve a ir un poco más allá del duodécimo traste de la sexta cuerda (un punteo en condiciones aunque algo corto en el single), y ganas de hacer música pegadiza (de esa que todos acabamos tarareando inexorablemente) pero de calidad.

Dicen que escuchaban a grupos como “Extremoduro” y “Fito y los Fitipaldis” o que les gustaría hacer dúo con Kutxi Romero(Marea) y la verdad es que algo se destila de ello, ya que la letra de las canciones que he podido escuchar de su disco tienen pinceledas de poesías mal labradas, con mucha menos carga lírica y más livianas que las letras de los antes mencionados pero aún así por encima de la media del género.

Se atreven a pronunciar un sentimiento, a ponerle letra, y cantar lo que para ellos es el fútbol (aunque uno de los dos afirme no ser muy seguidor de este deporte), y con la canción de “¡Vamos!” animan y dan color (rojo, queda bien claro) a este mundial 2006. Aunque la cadena Cuatro empieza a rayar el disco con el estribillo sin letra y podría acabar quemándolo, como pasó con el de sobra conocido Koala.

Tal vez falta que le suban un poco el volumen a la guitarra y a la batería en su single, para desmarcarse un poco y dar protagonismo a la música y no al estribillo, y alargar un poco ese buen solo de seis cuerdas que Pablo interpreta.

En mi opinión un grupo a tener en cuenta, un disco para refrescarse en verano y unos estribillos para cantar en la playa con los amigos. Buena música sin complicarse demasiado, sin ser unos fuera de serie, ni creo que lo pretendan.

Siguiendo con la tónica con mi compañero de blog pondré notas:

  • NOTA: 7/10 (soy bastante exigente y pocos grupos se llevan el sobresaliente).
  • LO MEJOR: Buenas letras, un guitarrista con futuro y la buena mezcla que han encontrado. También el hecho de que, al menos en el primer single, el guitarrista parezca tener casi el mismo protagonismo que el cantante.
  • LO PEOR: Un bajo un poco pobre. La rapidez con la que han salido "al mercado", sin haber dado, según tengo entendido, ningún concierto como Sr. Trepador cuando sacaron el single. No así como los grupos La Fuga o Pereza, que antes de salir en los 40 ya tenían mucho rodaje y experiencia. De esta manera se lo juegan todo al segundo disco (en el que se verá si dan la talla).

viernes, junio 16, 2006

La tele en el Mundial

Llega el Mundial de Fútbol, acontecimiento planetario por excelencia, y las teles echan el resto. Por supuesto hay una saturación futbolera que pone de los nervios a más de uno, pero cada tele lo aborda con matices. Hagamos un pequeño repaso.
  • TVE. Siguiendo su política de recorte de gastos decidieron no pujar por los carísimos derechos televisivos del Mundial. El problema es que siguen perdiendo dinero a marchas forzadas y la audiencia huye despavorida. Por si esto fuera poco, también han perdido los derechos de la Liga de Campeones. Con todo esto se desprende un aire de melancolía en sus informaciones deportivas. Les quedan las motos (derechos que también pueden perder) y el baloncesto ACB, aunque a este último le come terreno el fútbol sala.
  • Telecinco. Su gallina de los huevos de oro es azul y conduce un coche. Con eso tienen de sobra. Se limitan a dar las informaciones del Mundial de manera aséptica (no va Lobato a la concentración española).
  • Antena 3. Cumple el expediente y punto. Esperan silenciosamente, sabedores del peñazo que darán gracias a sus flamantes derechos para dar un partido de cada jornada de Champions. Además van a darle boleto al inefable J. J. Santos. ¡Cuánto lo vamos a echar de menos!
  • Cuatro/Canal +. Han montado un tenderete enorme en la Plaza de Colón que está siendo todo un éxito. La Barceló está desavinagrándose con ese Maracaná Alemania 06, todo un descubrimiento. Robinson comodísimo como maestro de ceremonias en el plus. Los contras: Maradona y Carlos Martínez. El astro argentino ha sido muy grande en la cancha, ha caído a lo más bajo y se ha recuperado, y está hecho un chaval, pero su personaje público me da cierto repelús. El reportero Martínez está desluciendo las retransmisiones. Antes daba gusto escucharle narrar los partidos del plus (aunque destilaran cierto barcelonismo, pese a que él, al parecer, es madridista), pero últimamente, sobre todo desde que hace la Champions, se flipa: grita demasiado, le da un toque radiofónico que no se ajusta al medio televisivo, y cada vez va a peor. Exceso de decibelios.
  • La Sexta. Han echado el resto: 24 horas de fútbol, decenas de comentaristas y supuestos expertos, reporteros y corresponsales cubriendo cada palmo de Alemania, escenarios y tecnología 3D para el análisis... En fin, demasié p'al body. Y Andrés Montes. La inclusión del comentarista bromista provoca reacciones opuestas: o se le ama o se le odia. Personalmente no me gusta nada y encima le pega el gilipollismo a sus compañeros, con lo que al final la retransmisión es un cachondeo. Encima (no sé si le pasará a todo el mundo) la imagen llega con un par de segundos de retraso, por lo que, si uno quita el sonido y pone la radio para no aguantar al jugón, se vuelve loco. Además se destila un ligero aire de cutrería en algunos casos. ¡Ah! Y los ex-jugadores comentaristas son Julito Salinas, abducido por el montismo, y Chapi Ferrer, más soso que un yogur de agua. Pero bueno, mejoran con los días.
Otro día hablo de la guerra por los derechos televisivos de los equipos de primera. En el caso del Madrid el escándalo puede ser de impresión.

miércoles, junio 07, 2006

Diario de Adán y Eva

Allá donde estuviera ella
estaría el paraíso.

Este libro es una de esas pequeñas joyas que llegan a las manos de uno por casualidad, o tal vez como un guiño extraño del Destino.

Este Diario de Adán y Eva no es una de las obras más conocidas de Samuel Clemens. Lástima, porque es una delicia de leer. Tiene apenas 60 páginas por lo que se devora en un periquete y uno se queda con ganas de más.

El libro resulta un magnífico retrato lírico de la condición humana, donde el autor desarrolla inteligentemente su ya famoso sentido del humor. Cuenta las impresiones mutuas entre el primer hombre y la primera mujer en el Jardín del Edén. Adán aparece como una persona que sólo aspira a descansar pero que poco se va interesando por el mundo que le rodea, gracias a la ayuda de su inseparable compañera. Eva es retratada como alguien inquieta, preocupada por la belleza que la rodea, y que necesita hablar y compartir sus sentimientos (cosa que a Adán no le hace mucha gracia).

Y no cuento más, que 60 páginas se pasan en un suspiro.
  • NOTA: 9/10
  • LO MEJOR: el sentido del humor. La parte en que ambos discuten por los nombres que hay que poner a las cosas, o la parte en qué Adan intenta adivinar a qué especie de animal pertenece su hijo.
  • LO PEOR: que algunos conceptos de la obra, sacados fuera de contexto, enfaden a algunas féminas. Por favor, cada cosa que se lea en su contexto histórico.
Actualmente en Madrid se representa una obra de teatro basada levemente en esta obra. No he oído más que elogios de ella. Voy a ver si consigo entradas aunque este es el último mes de la representación. Tengo que ir a ver esa obra.

lunes, mayo 29, 2006

X-Men 3


Un digno final para la saga. Pero que acabe ya, eh.

Un nueva entrega (y esperemos que la última) de las aventuras y desventuras de los mutantes más famosos del celuloide (y del cómic). En esta ocasión tendrán que afrontar el descubrimiento de un compuesto que hace que los mutantes pierdan su condición. Este hecho dividirá a la comunidad mutante entre los que quieren ser humanos y los que quieren mantener su estatus.

¿Y bien? Realmente las aventuras de estos personajes en el cine nunca me han apasionado. Sus películas están bien hechas, con buenos efectos especiales y son entretenidas. Pero también son olvidables. Ahora mismo no recuerdo muy bien de qué iban las dos entregas anteriores de la saga. Recuerdo que eran ruidosas y entretenidas. Puro espectáculo palomitero con ínfulas de denuncia social. Más o menos igual que ésta.

El director de anteriores entregas, Bryan Singer (uno de los responsables de House), ha decidido ponerse con Superman (confiamos en él) y le ha dejado el marrón a Brett Ratner (Horas punta 1 y 2, El dragón rojo) que lo ha solventado con suficiencia. No se esperaba otra cosa, era lo que se le pidió y ha cumplido. Punto.

La película es un buen entretenimiento veraniego. Pero para mi gusto tiene una gran pega: el gran número de personajes. Esto sólo se entiende como un guiño a los fanáticos del cómic, para que vean salir por pantalla a todos sus héroes. Pero es una gran cagada. Muchos personajes que aparecen son unos tristes, con una absoluta falta de carisma, no pintan nada y sólo hablan para recordarle al público cómo se llaman. Un ejemplo clarísimo es el personaje de Ángel, que si no saliese en el filme nadie lo hubiese echado en falta.

Y estoy hablando de los secundarios, porque si nos ponemos con los protagonistas es aún peor. Cíclope es un triste, el típico personaje completamente desaprovechado que al menos en esta parte hace algo útil. También sale por ahí una de las Bratz que al parecer puede atravesar paredes. Muy cursi para mi gusto. Los buenos tienen a otro tipo que cuando le da, baja la persina metálica, echa el cierre y se lía a dar hostias. Este fulano debe de ser mudo porque dice una frase en toda la peli (creo que hasta tenía gracia).

Los malos. Unos canis y unos guarros. Todos ellos. Que quede claro que son malos, para que el espectador no tenga que pensar. Y por supuesto no abren la boca. Comprensible. Entre explosión y explosión no se oye nada (excepto uno que tiene superoído).

De todo el reparto podemos salvar al Capitán Piccard, que siempre está correcto, a Gandalf, aunque le falte algo de músculo, y al piernas de Lobezno, por chuleta. Halle Berry está muy buena pero el personaje de Tormenta -y ese horrible corte de pelo- no le pega absolutamente nada. La otra que hace de Jean Grey no hace más que llorar y poner morritos. Necesita mejorar.

Sin ánimo de reventar la película, decir que muere hasta el apuntador y que tal y como está la cosa lo mejor es dejar a los X-Men aquí. El guiño del final y el del final del final del final pueden hacer pensar en una cuarta entrega. Por su bien, espero que no suceda. Al fin y al cabo, los X-Men no han desmerecido en pantalla. No han llegado al nivel de un Batman (los de Burton y Nolan), Superman (I y II) o Spiderman (primera parte de la primera parte y segunda parte), pero al menos no son Daredevil (¡horror!) o, lo que es peor, Blade (¡bleah!).


  • LO MEJOR: ver cómo se iba el 98% de la sala, ignorante de que había más peli después de los créditos.
  • LO PEOR: la gran cantidad de personajes de relleno.
  • NOTA: 6/10 (en el fondo soy un blando)
  • DESCRIPCIÓN: entretenida.
NOTA: esto sí que es un spoiler gordo y por joder bastante. Stan Lee sale al principio, cuando la pequeña Jean Grey utiliza sus poderes. Es el tipo que esta regando el césped y el chorro de la manguera comienza a subir. Buff, qué a gusto me he quedado.

sábado, mayo 20, 2006

El aburrido código Da Vinci


No voy a hacer una sinopsis de la película porque a estas alturas se la sabe todo el mundo. Y el que no la conozca tendrá un aliciente para ir a ver la película. Sólo comentar que, pese al enorme despliegue de copias (750 en toda España, récord absoluto en nuestro país), tuve enormes dificultades para conseguir una entrada en la sesión golfa del viernes.

Albergaba ciertas esperanzas sobre la película. Para empezar el propio libro es casi un guion cinematográfico. La novela es bastante mala pero al menos engancha lo suficiente para entretener y pasar páginas frenéticamente (lo que todo best-seller debe hacer). Por otro lado estaba el reparto, plagado de nombres respetables: Hanks, Gand... Ian McKellen, Reno, Alfred Molina y Amélie (sí, se llama Audrey Tatou -creo-, pero esta chica será Amélie para los restos al igual que el fulano que hacía de Frodo). El director, Ron Howard, no es santo de mi devoción pero conoce los rudimentos del cine y tiene alguna película notable (para mí, la única es Apollo XIII). Pero todos estos ingredientes han fracasado miserablemente.

La película es extremadamente aburrida, sobre todo para los que han leído el libro, pues la capacidad de sorprender de la misma es nula. El filme es un calco milimétrico de la novela. Así pues, el espectador que conoce la historia va siempre por delante de la narración; y el que no la conoce también, pues la supuesta complejidad de la novela (con parrafadas supuestamente eruditas que no vienen a cuento) no se reflejan en la cinta. Los actores se comportan como los actuales jugadores del Real Madrid: parece ser que el peso de sus bolsillos les impide actuar con pasión y profesionalidad. Ron Howard no se molesta en introducir novedades o un toque personal. Y ni siquiera hay sitio para la polémica porque todo resulta artificioso, excesivo o descaradamente falso.
Personalmente casi me duermo viendo una película. Vale que era bastante tarde y que la película es bastante larga (150 aburrido minutos), pero es que esto sólo me pasa con las malas películas que ya he visto. Y esto es lo que sucede con la película: que ya la había visto a través de la novela. La película no aporta nada e incluso me atrevería a afirmar que el libro es mejor (que tiene delito). Tuve que hacer un esfuerzo para seguir las divagaciones de la película sin descojonarme. Y claro, durante ese tiempo me dio por pensar chorradas: ¿por qué el conservador francés del Louvre escribe los mensajes en inglés?, ¿por qué todos los personajes franceses hablan inglés perfectamente?, ¿por qué a nadie le extraña que un monje albino de 1,90 se pasee por las calles de París?, ¿cómo habrán hecho en el doblaje francés para diferenciar cuando los personajes hablan con Langdon (inglés) y entre sí (en francés que aquí se subtitula)?, ¿cómo narices se consigue esconder en su ubicación final el secreto de la película sin que nadie se entere?, ¿qué hay que estudiar para ser experto en simbología y ganar lo suficiente como para alojarse en el Ritz?, ¿cómo consiguen cambiar tan rápidamente un plan de vuelo con destino a Zúrich a otro con destino a Londres? Entre pregunta y pregunta unos bostezos tan grandes que hoy he amanecido con agujetas en la mandíbula.

Eso sí, probablemente la gente no contaminada por el efecto Da Vinci pueda encontrarla interesante. Suele ser esa clase de gente que no lee nunca y que no va nunca al cine. Que la disfruten pues.

  • LO MEJOR: París, siempre París.
  • LO PEOR: el resto.
  • NOTA: 3/10 (el otro día vi la de Borjamari y Pocholo y tuve que rehacer la escala para evitar las puntuaciones negativas.
  • DESCRIPCIÓN: aburrida.

viernes, enero 27, 2006

Algo se muere en el alma...

Dos grandes series de los últimos años se van a ir: El Ala Oeste de la Casa Blanca y Los Soprano.
La primera tuvo un gran arranque, con episodios muy buenos. Luego ha ido a menos pero siempre por encima de la media. Y encima está la muerte de John Spencer, uno de los protagonistas.
De Los Soprano está todo dicho. De lo mejorcito, no ya de los últimos años, sino de la historia de la TV (¡toma ya!). La verdad es que uno siente debilidad por las historias de mafiosos, ¡qué se le va a hacer!
Por si sirve de consuelo, la nueva cadena de TV analógica, La Sexta, ha comprado los derechos de Los Soprano. Una oportunidad de oro.
Ayer vi unos cinco minutos de la serie Fuera de control. ¿En esto se gasta el dinero la tele pública? ¿Loles León sabe hacer algún papel en el que no grite? Creo que es de esa clase de actores que no actúan sino que hacen de sí mismos, lo cual no tiene ningún mérito. En España tenemos cientos de ejemplos: Resines, Jorge Sanz, Fernando Tejero, etc. En fin, un motivo más para leer un buen libro.

domingo, diciembre 11, 2005

Salvando algo de Cuatro

Durante este puente-acueducto he tenido la oportunidad de ver más programas de Cuatro y algunos de ellos me han sorprendido gratamente:
  • Programación infantil: vale, son programas antiguos pero son buenos. Increíble el día que enciendo el televisor y veo El mundo de Beakman y Parker Lewis nunca pierde. Esto para los padres a los que les aterra Sin-Chan (que vuelve en Antena 3).
  • Todos contra el chef: una nueva vuelta de tuerca a los programas de cocina. Bastante entretenido.
  • Informativos del fin de semana: más clásicos pero bien realizados y con medios.
  • Cine: ¡también echan cine! Esa siempre es una buena noticia siempre que las películas sean aceptables. El otro día Su distinguida señoría de Eddie Murphy. No es gran cosa, pero es de las menos impresentables del cómico estadounidense.
Que conste que he visto otras cosas que no me han gustado tanto. Cuarto milenio es una ventana abierta a la superchería y los fenómenos paranormales. Menos charlatanes y más documentales. Al menos no se paga con dinero público como aquellos programas de J.J. Coronel Tapioca Benítez.
En fin, aun así la balanza sigue dando un saldo negativo.

viernes, noviembre 25, 2005

Cuatro: gran decepción

¿Esto es todo lo que puede hacer el mayor grupo de comunicación del país?

Ya han pasado casi tres semanas desde que inició su aventura Cuatro, el nuevo canal en abierto que sustituye a Canal +. ¿Y bien? Pues poquita cosa. Reconozco que no he podido ver todos sus programas y series aunque algunos ya los conocía del satélite. Vamos a dar un pequeño repaso:
  • Noticias Gabilondo. Obviamente el programa no se llama así pero es el periodista su gran reclamo. Creo que el presentador está sobrepasado por las circunstancias. El estilo de presentador-opinador con carisma ya no vende tanto en televisión porque ahora existen más medios para informarse. Hoy en día, sólo se puede ver un informativo para informarse (parcialmente) sabiendo que en cualquier canal existe un alto riesgo de manipulación. ¿Cuál es el informativo con mayor audiencia? El de Antena 3, que consiste en 5 minutos de información general, sucesos escabrosos, un par de reportajes de pseudo-investigación y 25 minutos de Real Madrid. El informativo de TVE1 es lo mismo pero deja los sucesos para el programa anterior, Gente. En Telecinco se cambia el Real Madrid por la Fórmula 1. ¿Y en Cuatro? Pues queda Gabilondo, que visto lo visto no es suficiente.
  • Channel 4. Programa totalmente desubicado. La estética me recuerda a Crónicas Marcianas (incluso juraría que es el mismo plató). Tenemos por un lado a Siñeriz que siempre ha resultado un poco sosa y a Boris que genera seguidores y detractores a partes iguales. Tal vez como late night, pero le falta un hervor.
  • Series americanas. Son series que tienen bastante público pero se desaprovechan completamente por horarios infames. Por ejemplo, Friends podría ser un interesante lanzador del informativo como lo son Los Simpson en Antena 3. Buffy y South Park pueden ser un buen reclamo para la noche de los ... martes, mismamente. Otras series no me convencen tanto, como Crossing Jordan que se parece a CSI pero con menos medios.
  • Series de producción propia. Malas no, peores. Suárez y Mariscal tiene unos actores lamentables. No por los policías, que no son actores profesionales, sino por el resto del reparto. Quedarían disculpados si alguien me dice que tampoco son profesionales. Los que no tienen disculpa son los guionistas. La serie Ke no! está a la altura de grandes clásicos como Al salir de clase.
  • Concursos. Por un lado está Soy el que maś sabe de televisión del mundo, que parte de una buena premisa pero se desarrolla de la forma más cutre y aburrida posible. Todo ello sumergido en una estética de televisión local estilo Canal 7. Del concurso de Deborah Ombres ya ni hablo.
  • Maracaná 05. Carrusel Deportivo transplantado a la tele + Latre + Robinson = Programa de fútbol sin gracia. ¿Se trata de una reacción exógena? ¿Dónde se ha metido la frescura del programa radiofónico?
Y a todo esto alguien se puede preguntar, ¿tiene algo bueno? Supongo que los reportajes sociales y de investigación. Suelen ser de esas cosas que si se hacen con un mínimo de sensibilidad no suelen salir mal. Los informativos del fin de semana les dan mil vueltas a los otros; será porque sólo se dedican a dar noticias. De Noche Hache no hablo porque no lo he visto aunque tengo buenas referencias. El programa de fenómenos paranormales tampoco lo he visto pero como conozco al presentador por su programa de radio me lo puedo imaginar.
El resto de programas que no he comentado tampoco los he visto pero no espero nada bueno.

¿Y por qué falla? Creo que es por ir dirigido a un público urbano, sofisticado, etc. (dinkis, metrosexuales y por el estilo). Es decir, aquellas personas que dicen que no ven la televisión porque es una basura, aunque luego siempre estén al tanto del expulsado de Gran Hermano. Ahora mismo no hay ningún programa de Cuatro por el que un espectador de Cine de Barrio pudiese sentirse interesado. Si uno pretende romper los audímetros (traducido al cristiano, hincharse a ganar pasta), al menos debería buscar acceder al mayor número de personas. ¿Que esto supone una merma de calidad? Pero, ¿se trata de ganar pasta o de culturizar? Si se trata de lo segundo, hoy por hoy se pueden dar con un canto en los dientes si logran un 10 % de audiencia. Les deseo suerte a los programadores de Cuatro. La van a necesitar.

viernes, octubre 14, 2005

Torrente 3


Pues sí, he ido a ver la película española más vista del año. Ya puedo entrar en las estadísticas del Ministerio.

Desde el momento que supe del estreno de la tercera parte del detective más casposo e impresentable del panorama nacional tuve la firme convicción de ir a verla. No me echaron atrás los comentarios de amigos y conocidos ("No es como las otras" decían). No me asustaron las ácidas críticas de los entendidos ("Es una gran mierda" decían). Ni siquiera me inquietaron las quejas de algunos espectadores en las cartas a los periódicos en relación a una escena con un avión y las Torres Kio ("Es de mal gusto" decían).
¿Y cómo es Torrente 3? Pues no es una mierda tan grande, es como las anteriores entregas y, por supuesto, es de mal gusto. El mismo mal gusto que exhibían Torrente 1 y 2 sólo que, al parecer, nos estamos volviendo locos o yo leo demasiadas Cartas al director.
Y entonces, ¿qué falla en Torrente 3? Probablemente sea que el personaje ya no sorprende. Las gracias y chistes son similares a las ya vistas pero empiezan a cansar precisamente por ser las mismas. Si ésta fuese la primera película de Torrente, uno se reiría mucho más. Por lo demás, se nota el gran derroche de medios... para ser una película española. La película puede dejar indiferente a algún fan del policía aunque contentará a sus incondicionales más acérrimos. Eso sí, si hay Torrente 4, Santiago Segura deberá renovar de algún modo el personaje. Y que se deje de los cameos excesivos porque en muchos casos están muy forzados aunque en otros casos son acertados y sorprendentes (ojito con Oliver Stone y el niño de Aquí no hay quién viva).

  • NOTA: 5,5/10 (sí, soy Torrentista)
  • Lo mejor: algunos momentos de la sesión de entrenamiento del Equipo Torrente
  • Lo peor: salen Guti y Fernando Torres.

viernes, septiembre 23, 2005

Gladiator


Me llamo Máximo Décimo Meridio. Comandante de los ejércitos del norte. General de las legiones Félix. Leal servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado. Marido de una mujer asesinada. Y alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la otra.

De lo mejorcito que ha hecho Ridley Scott desde Blade Runner. Vale que se parece extrañamente a La caída del Imperio Romano. Vale que el final resulte poco creíble. Vale que pueda resultar excesiva en algunos momentos. Pero a mí me gusta. Puro espectáculo Hollywood.

La historia creo que es conocida. Un moribundo emperador decide delegar su poder en Máximo, su leal general, para devolver el control al Senado. Sin embargo, el despótico hijo del emperador se entera, mata a su padre y ordena la muerte de Máximo y su familia. El general logra escapar pero no puede evitar la muerte de su mujer y su hijo. Desesperado y débil, es hecho esclavo y entrenado para convertirse en gladiador. De ese momento, su único deseo es llegar a lo más alto para vengarse de Cómodo.

La película funciona gracias a su ritmo. La batalla inicial es magnífica. Los combates en el Coliseo son espectaculares. La banda sonora es muy buena (hay momentos con extraños parecidos a la de Piratas del Caribe). El papel protagonista parece que estaba hecho a la medida de Rusell Crowe. Joaquin Phoenix hace un buen trabajo como Cómodo aunque a veces se excede. Los secundarios, de lujo. Por poner contras, la historia es bastante tópica. Salen los temas típicos de la pelis de romanos: poder, corrupción, exceso, venganza, etc. Como nota curiosa se insinúa el tema del incesto entre Cómodo y Lucilla, su hermana. Y el final, pese a ser espectacular, resulta poco creíble.
Además, como las buenas películas, deja frases memorables: Mi nombre es Gladiador; Fuerza y Honor; A mi señal, ira y fuego; Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad. Y por fin los efectos digitales se usan para algo útil: reconstruir magníficamente un coliseo, en vez de añadir medio billón de soldaditos por el método de copy-paste (las batallas son espectaculares desde dentro, no desde una vista área).
  • NOTA: 8,5/10
  • Lo mejor: la batalla inicial. Por fin se ve el invierno y el frío en una de romanos. Parece que siempre hace sol y calor en Roma y que todos van luciendo la toga con clase y estilo. Reconforta ver a los romanos bien abrigaditos y pasando un frío de c...
  • Lo peor: gran parte de lo que pasa entre medias de las escenas claves puede resultar intrascendente.
Una reflexión final. Los romanos eran una civilización avanzada pero disfrutaban de la muerte en directo. Hoy en día vamos a ver películas como ésta, que recrean con todo lujo de detalles dichas masacres y otras similares de la Historia, buscando el espectáculo del mismo modo que lo hacían los antiguos romanos. Asistimos impávidos a ejecuciones en directo o bombardeos teledirigidos. ¿Ha cambiado algo la Humanidad en 2000 años?

jueves, septiembre 08, 2005

Armstrong: ¿el regreso?

Parece ser que el asunto del doping por EPO en el 99 ha cabreado mucho a Lance Armstrong y medita correr el Tour del año que viene.
¿Fantasmada, desafío, ansia de revancha? Quién lo sabe. Lo que sí es cierto es que, si corriese el año que viene, tendría muchas posibilidades de ganarlo, por varios motivos:
  • Su motivación: darle en el morro a los franceses/gabachos/franchutes, etc. Puede ser una causa poco deportiva pero seguramente contaría con un gran apoyo popular (no francés claro) que antes solía tener en contra. No descartaría juego sucio por parte de organizadores y prensa afín. Estarían todos con el cuchillo entre los dientes.
  • Los rivales: el año que viene estarán tipos como Valverde, Basso, Menchov y algún estadounidense que aparecerá para comerse el mundo. El resto tienen la moral completamente comida desde el año 2000, y si encima tienen que soportar el palo de volver a ver a Armstrong un año más cuando lo creían retirado, apaga y vámonos. Por tanto, creo que no sería una dificultad insalvable para el tejano.
  • Estado de forma. Es un año más viejo y eso no ayuda, pero muchas veces es cuestión de cabeza. Si está motivado (que parece que sí) y se lo cree, se quedaría en un problema secundario.
  • El equipo: sólo el hecho de que Armstrong vuelva a correr en su último Tour (a ver si es verdad) supondría una brutal inyección de dinero para el Discovery o como se llamara. Esto se traduce en fichar a golpe de talonario a los mejores gregarios y secundarios que despuntan para trabajar al lado del jefe.
  • Reto deportivo. Nadie había ganado 6 Tours. Nadie había ganado 7 Tours. Pero ya 8... Despejaría toda duda sobre quién es el mejor ciclista de la Historia, si es que no estaba claro. Sería de agradecer que ese mismo año corriese la Vuelta a modo de homenaje a la gran vuelta que le vio renacer como ciclista (quedó 4º en el 98 tras salir del cáncer). No sería necesario que ganase, sólo que estuviese.

domingo, septiembre 04, 2005

¿Por qué las series españolas son tan malas?

Que nadie se alarme, sólo se trata de un titular sensacionalista para llamar la atención.

Ahora toca contestar a la pregunta. Afortunadamente dispongo de la posibilidad de ver los canales del satélite donde se emiten muchas series estadounidenses que luego se estrenan a deshora en los canales nacionales. Y tengo que decir que no hay color, por muchos motivos que detallo a continuación:
  • Originalidad. Asumo que en televisión todo está inventado y todo se copia. Tal vez la única novedad en los últimos años haya sido Gran Hermano. Sin embargo, en las series USA hay lugar para el riesgo y la innovación (véase A dos metros bajo tierra), mientras que aquí se limitan a copiar adaptándolo a la realidad nacional. En este aspecto, si hay que salvar algo puede que sea Aquí no hay quien viva o Motivos personales, pero sin pasarse.
  • Producción. En las series estadounidenses se nota en cada plano la enorme cantidad de dinero que hay metida y eso redunda en la calidad del producto. Cierto que aquí la cosa está muy malita pero se supliría con originalidad e imaginación, algo de lo que la mayoría de series carecen. Ejemplo positivo: Farmacia de guardia, serie familiar que duró mucho con apenas tres decorados (calle, mostrador de la farmacia y rebotica).
  • Duración. ¿Por qué los episodios de las series españolas tienen que durar tanto? Bueno, la explicación es que de este modo meten más bloques de publicidad y ganan más dinero (que no va a parar a producción, eso seguro). Consecuencia de esto: la mitad de cualquier capítulo sobra, alargan tramas inútiles o introducen personajes inútiles para dichas tramas. Ejemplo negativo (por poner uno): Siete vidas. La gente dice que Siete vidas es Friends a la española. ¡Un poquito de por favor! Un episodio de Friends dura 22 minutos, con lo que se mete en un bloque de media hora con 6-8 minutos de publicidad, que en EE.UU. son valiosísimos debido a la gran audiencia de la serie. Un capítulo de Siete vidas puede acercarse facilmente a la hora, con 25 minutos de anuncios por lo menos. Si algo se puede aprender de las comedias USA es que todas duran menos de media hora y lleva funcionando así desde los años 70. ¿Qué narices hacemos aquí? Al menos ya no sale Willy Toledo.
  • Personajes. Si hay algo que me cuesta comprender es por qué hay tantísimos personajes en las series españolas. Al parecer es un esfuerzo para que la serie interese a todos los grupos de edad: tenemos niños, niñas, pavos, pavas, jóvenes, adultos, ancianos, perro y chacha. Uno podría pensar que se trata de una serie coral donde todos tienen su protagonismo y las tramas afectan a todos los personajes. Nada más lejos de la realidad: la serie prototipo española es un remiendo de 9 insulsas miniseries protagonizadas por representantes de los grupos mencionados anteriormente. Su único vínculo es un apocalíptico desayuno, las bodas y los partidos del Real Madrid. El resto del tiempo son completos desconocidos los unos para los otros. Ejemplos paradigmáticos: Médico de familia, y más actualmente, Los Serrano y Mis adorables vecinos.
  • Sabotaje. Si hay una razón por la que no triunfan en España las series estadounidenses puede deberse al maltrato continuo al que las someten los programadores. Sin ir más lejos, el otro día había dejado al presidente Josiah Bartlet (El ala oeste de la Casa Blanca) como ganador del debate electoral. Al día siguiente, estaba redactando su discurso de investidura. ¿Ein? ¿No había capítulos sobre la noche electoral? Se habían saltado dos capítulos, así por las buenas. Ya había asumido que echasen el programa a las 2 de la mañana pero esto es un cachondeo. Por no hablar de lo que hicieron en TVE-1 al principio con Perdidos: los domingos a las 18. Y cuando vieron que funcionaba, al prime time de tapadillo. ¿Y Antena 3? Repite tanto Los Simpson que algún día podrían dejar de tener gracia; o echa 3 episodios seguidos de 24, que pueden dejar exhausto a cualquiera. ¿Por qué no hacen esto con las series españolas? Será porque ver 3 capítulos seguidos de Los Serrano lobotomizan a cualquiera; o porque no importa en qué orden me pongan Ana y los siete ya que la gilipollez no varía entre capítulos, ni siquiera la continuidad de las tramas y por tanto nadie se daría cuenta.
Habría más razones pero no quiero extenderme, tal vez otro día. Que quede claro que esto no sucede sólo con las series estadounidenses. También pasa con los culebrones latinoamericanos, aunque no sé si habría que hablar de calidad o de otros factores porque ¿a qué mente perversa se le ocurre algo como Frijolito? Terrorífico.

miércoles, agosto 31, 2005

Cuatro


Cuatro es el nombre que tendrá el canal que sustituirá a Canal + analógico y que emitirá 24 horas en abierto. Al parecer comenzará sus emisiones a finales de octubre o principios de noviembre. También se empiezan a conocer parte de sus contenidos: el fútbol y las pelis seguirán en Canal + pero este canal ya sólo se podrá ver en Digital + y Gabilondo presentará las noticias de la noche.
No voy a discutir sobre la conveniencia de tener un nuevo canal analógico cuando se quiere adelantar la llegada de la TDT (Televisión Digital Terrestre). Tampoco voy a meterme en la orientación ideológica del mismo ni del grupo de comunicación al que pertenece. Voy a hablar de un problema que tarde o temprano tendrán que plantearse muchos hogares españoles: ¿en qué canal ponemos Cuatro?
Como el nuevo canal emite en la frecuencia de Canal + analógico no habría que sintonizar la televisión para cogerlo. Ahora bien, si el canal se llama Cuatro parecería lógico que se encontrara en el canal 4 del televisor para evitar confusiones. Pero aquí está el problema -sobre todo en aquellos lugares con televisión autonómica- ya que obliga a un desbarajuste de canales. La distribución más normal de canales hoy en día es:
  1. TVE-1 (popularmente conocida como La Uno o La Primera)
  2. TVE-2 (su nombre oficial coincide con el popular: La 2)
  3. Canal autonómico principal (hay autonomías con más de un canal pero suelen estar a partir del 6)
  4. Antena 3. En muchos casos, Antena 3 puede ir en el canal 3 y la TV autonómica en el 4.
  5. Telecinco (despectivamente conocida como Telahinco)
  6. Canal +
En zonas sin TV autonómica, Antena 3 está en el canal 3 y Canal + en el 4 por lo que no tienen problemas. Pero en el resto de lugares, la nueva cadena Cuatro estaría en el canal 6. Y como los españoles son dados a poner artículos a los nombres propios y a usar nombres populares, podría darse la siguiente situación en un hogar cualquiera:
- Niño, pon "la cuatro".
El obediente hijo duda, ¿canal 4 del televisor o cadena Cuatro que está en el canal 6? El chico se arriesga, y pone Antena 3.
- ¿Qué haces? ¡No me pongas el concurso del idiota de la ceja! Quiero ver "la cuatro", ¿es que estás tonto?
- Joer, he hecho lo que me has dicho: poner la cuatro. ¡No hay quien te aguante!
- Si es que pareces tonto, normal que con 30 tacos todavía vivas con nosotros y no tengas curro.
- ¡No admito que me digas eso!
La tragedia es inevitable. Y todo por una simple confusión de nombres

Para evitar conflictos domésticos, desde aquí se propone la siguiente configuración.
  1. La Uno
  2. La Dos
  3. Antena 3. El 3 del nombre permite identificar automáticamente el nombre del canal con el número. ¿Y por qué mucha gente la tiene en el 4? Misteriosos comportamientos humanos todavía indescifrables.
  4. La Cuatro.
  5. La Cinco (es decir, Telahinco)
  6. Canal autonómico. Al igual que antes, se puede intercambiar con Antena 3 pero es preferible el criterio numérico.
Esto es todo por hoy, espero que con esta configuración construyamos hogares donde mejore la convivencia. No me hago responsable de los conflictos que surjan al intentar sintonizar el televisor: algo que mucha gente hace una sola vez en la vida y otra nunca.
Otro día hablaremos de la connotación negativa que tienen los canales del televisor a partir del 10: eso de pulsar dos o más teclas para ver un canal parece suponer una dificultad que mucha gente evita.


PD: ¿alguien cree que el logo de la nueva cadena es más apropiado para un supermercado que para una cadena de TV?

martes, agosto 30, 2005

Medical Investigation

Parece ser que T5 quiere pegar un pelotazo veraniego como el que supuso hace tres (¿o eran dos?) veranos la serie CSI. Para ello ha estrenado Medical Investigation, una serie de trasfondo científico (como CSI) con tensión hospitalaria (como Urgencias).
La serie, como se puede deducir viéndola 30 segundos, es una mezcla de CSI y de Urgencias. El esquema de la mayoría de los capítulos es: un grupo de médicos del Servicio Nacional de Salud deben investigar la aparición de extraños brotes de enfermedades y encontrar una cura antes de que se extienda la epidemia. En cada caso varía la enfermedad, los afectados y su repercusión pública.
MI está bien hecha, profesional y con medios pero en EE.UU. no ha triunfado y todo indica que aquí tampoco (ha pasado de echarse a las 22h a ponerse a las 00h, mala señal). Su gran lastre es el parecido con las dos series mencionadas antes. ¿Para qué quiero ver a unos tipos analizando muestras de sangre si ya lo veo en CSI?¿Para qué quiero ver a unos tipos operando a contrarreloj si ya lo veo en Urgencias? Éste es el problema: le falta personalidad propia. Si hubiese aparecido antes que CSI probablemente hubiese triunfado y más de lo mismo con Urgencias.
En fin, una pena por esta serie más que aceptable. Probablemente T5, viendo que su apuesta no ha funcionado, producirá una cutre-serie española imitación de un formato estadounidense de más calidad y triunfará. Y mientras triunfen esa clase de series, aquí habrá que trasnochar o quemar el vídeo para ver cosas como El ala oeste.
PD: hay series españolas buenas en T5 como Motivos personales u Hospital Central, pero luego están bodrios como Los Serrano, Aída y Maneras de sobrevivir. Siete vidas no me apasiona, sirve para pasar un rato, pero le sentará mal el paso del tiempo.